“ Anticuerpos Monoclonales: Una esperanza inteligente”
Desde hace varios años se están utilizando los Anticuerpos Monoclonales en nuestro país como herramientas para diagnosticar y tratar diferentes enfermedades oncológicas.
(02/07/07)- En 1984 el científico argentino César Milstein ganó el premio Nobel en Fisiología y Medicina por el descubrimiento y desarrollo de los Anticuerpos monoclonales: sustancias químicas que se caracterizan por reconocer un objetivo específico, atacarlo y destruirlo. Además, pueden ser utilizados para realizar diagnósticos, en la producción de vacunas y en diversos campos como la industria y la biotecnología.
En cuanto a sus posibilidades de precisión para la realización de trasplantes, el uso de los monoclonales permite establecer el grado de afinidad entre los órganos y el organismo receptor, de tal modo que se puede diagnosticar de antemano si el órgano trasplantado sufrirá o no rechazo.
Para la doctora Marta Zerga, Oncohematóloga del Hospital Oncológico Angel Roffo “los anticuerpos monoclonales abrieron una era diferente dentro de los tratamientos y abrieron el capítulo de los llamados blancos moleculares, terapias que podríamos llamar un poco más inteligentes”.
Con respecto al cáncer, es una enfermedad que se puede desarrollar cuando el sistema inmune del ser humano no funciona adecuadamente. En la actualidad, los anticuerpos monoclonales son utilizados para tratar esta enfermedad, debido a que son drogas que pueden atacar a las células tumorales de manera específica.
En nuestro país, estas sustancias se están utilizando desde hace varios años, tanto en hospitales públicos como en clínicas privadas, y aunque es una medicación costosa, hay una fuerte evidencia en los trabajos internacionales sobre su beneficio, y esto ha hecho que los sistemas de salud tuvieran que acceder a proveerlo a sus pacientes.
Como señala Zerga: “han sido drogas realmente revolucionarias porque muestran un perfil de toxicidad totalmente diferente al de la quimioterapia con una buena eficacia, que incluso nos favoreció a la hora de poder combinarlo con los tratamientos quimioterápicos porque no le agregaban toxicidad”.
Aunque poseen múltiples características y funciones, la principal ventaja de estas sustancias es que son específicas, es decir, penetran en la célula tumoral y la destruyen sin afectar (o en un porcentaje menor) a las células normales. De esta manera, dentro del tratamiento oncológico, además de utilizarse para eliminar las células cancerígenas, se los puede complementar con otros tratamientos, como la quimioterapia, la cirugía o la radioterapia. El resultado que se obtiene de esta aplicación en conjunto, es un perfil de toxicidad totalmente distinto a las células normales del individuo.
Por su parte, el doctor Ricardo Herrera, Jefe del Servicio de Oncología del Hospital Santojanni, explicó que “lLa quimioterapia ataca a la célula tumoral y a las células normales, en cambio, el Anticuerpo Monoclonal lo que hace es bloquear a los factores de crecimiento, no matan a la célula, bloquean a los receptores de la superficie de la membrana para que no puedan captar al factor estimulante de crecimiento”.
Si bien su baja toxicidad los hace muy ventajosos para los tratamientos oncológicos los anticuerpos monoclonales todavía no pueden ser utilizados como única terapia. “Todavía estamos lejos de decir que estas drogas van a reemplazar por completo a los quimioterápicos”, afirmó Marta Zerga. Cuando se los comenzó a utilizar como una droga aislada no se logró la cura de los pacientes pero sí se pudo controlar la enfermedad por un tiempo. Luego, se descubrió que para que el procedimiento sea efectivo los anticuerpos deben ser acompañados por otros tratamientos, no obstante, el uso en conjunto de estas opciones mejora los resultados del tratamiento.
Para la doctora Zerga, “no se puede decir estrictamente que solamente afectan a las células tumorales, también afectan a ciertas células normales pero esa afectación no es relevante y no determina toxicidad para el individuo. Entonces, a partir de la aparición de estas moléculas, estamos asistiendo a una etapa revolucionaria dentro de la oncología y dentro de la oncohematología Además, los anticuerpos pueden ser utilizados para la clasificación de enfermedades oncológicas, en el seguimiento del paciente luego de iniciado el tratamiento, para evaluar el daño del sistema inmune y para analizar cómo responde el individuo a la terapia suministrada.
En 1983, el científico argentino César Milstein se convirtió en Jefe y Director de Este simple concepto dio lugar a lo que se dio en llamar Inmunoensayos, que permitieron la medicina precisa de hormonas y otras muchas sustancias no sólo en medicina sino en química analítica en general. Los inmunoensayos introdujeron los anticuerpos para su uso como herramienta analítica de importancia fundamental en áreas que nada tenían que ver con la inmunología.
Hace poco más de veinte años, nuestro Premio Nobel de Fisiología y Medicina, le abrió las puertas a la comunidad científica con su descubrimiento. Los anticuerpos monoclonales son un gran avance de la ciencia, ya que son sustancias específicas con un gran potencial de aplicaciones. En el tratamiento contra el cáncer, su aporte es invaluable porque pueden dirigirse contra una célula determinada y destruirla. Su gran hallazgo produjo una revolución en el proceso de reconocimiento y lectura de células y de moléculas extrañas al sistema inmunológico.
Así, César Milstein dio los primeros pasos de un descubrimiento que, dos décadas después, sigue brindando posibilidades para su desarrollo.
Por Eliana Corti
