(25/06/07)- Un equipo de investigadores dirigido por el Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins de los Estados Unidos, desarrolló un prototipo del primer brazo artificial completamente integrado que puede ser controlado de forma natural, que proporciona retroalimentación sensorial, y que permite un nivel de control que va más allá de las mejores prótesis convencionales actuales.

“Proto 1” es un sistema completo que incluye un entorno virtual utilizado para la configuración clínica y para el entrenamiento del paciente. Además, permite registrar los movimientos de la extremidad y las señales de control durante las investigaciones clínicas.

El equipo dirigido por el laboratorio universitario trabajó para lograr el desarrollo de un brazo que restaure las funciones motrices y la percepción sensorial de la extremidad natural.

El desarrollo de este primer prototipo durante el primer año del programa es un logro destacado en el camino hacia el objetivo de proporcionar, en el 2009, un brazo mecánico que imite con la mayor fidelidad posible las propiedades y la percepción sensorial de dicha extremidad biológica.

El grado avanzado de control natural y la retroalimentación sensorial que se ha demostrado con “Proto 1”, son posibles debido a una técnica muscular selectiva desarrollada por el doctor Todd Kuiken del Instituto de Rehabilitación de Chicago (RIC), que incluye la transferencia de los nervios residuales de una extremidad amputada hacia regiones musculares no utilizadas que estén lo bastante cerca del lugar de la lesión. En este caso, los nervios fueron transferidos hacia el área pectoral del paciente, lo que permite un uso más intuitivo de un brazo artificial y facilita el desarrollo de las sensaciones naturales de tacto y de fuerza de agarre.

Durante la evaluación clínica de la extremidad en el RIC, un paciente del doctor Kuiken demostró una mejoría sustancial en pruebas funcionales tales como reubicar el dedo pulgar dependiendo de las características de cada acción de agarre, utilizando primariamente su retroalimentación sensorial.

Este trabajo fue decisivo para ayudar al equipo a comprender los atributos que los pacientes buscan en las nuevas extremidades artificiales y significa el primer gran paso en un ambicioso programa que tiene una duración de 4 años, e incluye a más de 30 socios, entre ellos, agencias gubernamentales, universidades y firmas privadas de Estados Unidos, Canadá y Europa.

Por Eliana Corti