(25/06/07)- Una investigación realizada en Estados Unidos por
El experimento efectuado por el científico Stuart Warden, profesor y director de Investigación en Terapia Física en
"Sabíamos que el ejercicio aumenta el tamaño y la fuerza del hueso, y que el esqueleto responde mejor al ejercicio durante los años cruciales del crecimiento, alrededor de la pubertad, que es cuando se alcanza el tamaño y la fuerza de un adulto. Además sabíamos que los huesos no responden tan bien al ejercicio cuando se es más viejo", explicó Warden.
Lo que los científicos no sabían, era si los beneficios del ejercicio hecho durante la juventud perduran durante el resto de la vida. El estudio determinó que realizar actividad física mientras se es joven puede disminuir el riesgo de osteoporosis o de fracturas de hueso, en la madurez e incluso en la vejez.
Los investigadores constataron que las ratas conservaban los beneficios óseos del ejercicio que efectuaron en su juventud, aún cuando no hubieran hecho más ejercicio durante el resto de sus vidas. Esta ejercitación dio lugar a un incremento de por vida en el tamaño del hueso en el antebrazo derecho de las ratas, mientras que el hueso del antebrazo izquierdo nunca aumentó de tamaño.
Los resultados del estudio demuestran la importancia de realizar actividad física varias veces a la semana para estimular el desarrollo de los huesos en los niños.
Aún cuando la mejor época para obtener beneficios de por vida contra enfermedades óseas es cuando el individuo es joven, la actividad física en la gente mayor es esencial para mantener la masa y el balance óseos, así como para conservar una buena capacidad aeróbica, ya que todo ello ayuda a reducir el riesgo de fracturas asociadas al envejecimiento.
Por Eliana Corti
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